miércoles, 23 de enero de 2013

¿A qué hora cierran?

El sueño se  convierte en pesadilla.
Desde la almohada, los escarbadientes en los ojos, 
son la cotianeidad de los buendía-
En mi, los amaneceres son mas que muerte
nunca nazco cuando es de día
la noche me da de mamar su jugosa hiel, 
el sol  juega al somnolente veo veo. ¡Si a ésta hora somos todos ciegos!

éstoy perdiendo todo por centécima de segundo. Todos los juegos, todos los colectivos
todo el lagrimal de mi ojo derecho. 
Sé que me amas de verdad,                                             
pero ésta noche dejame despertarme a la mañana

 (sueño, te has vuelto un maldito impuntual.)

no quiero me hablen a mí de respiración (uan chu zri for faiv)
no quiero me digan del té de lechuga,
 ya los memoricé mirando el reloj-

Le digo, señorita...
la farmacia, a veces puede darte la noche de tu sueño.
La farmacia, puede a veces ser un  Dios
que ha tomado forma de blíster.

lunes, 26 de noviembre de 2012

No aprendí del río
no aprendí de tu risa
no aprendí de relojes 
no aprendí a esperar
no aprendí del apuro
no aprendí de las ansias
no del jazmín
no de la rosa
no del cielo
no del sexo
no de mis muertes
no aprendí más que a matar
no aprendí del fuego
no aprendí del hambre
no aprendí del camino
no aprendí a dejar el adiós
no aprendí de sus partos
no aprendí de las tripas
no aprendí de las tropas
no aprendí del trompo
no aprendí del boomerang
no aprendí del calor
no del miedo
no del riesgo
no de la libertad que no existe
no de la fiesta de fin de año
no de los ataques psicóticos
no de los fármacos
no del arroz al fuego
no del habla, del ancla, del alba
no aprendí absolutamente nada del sol
Sólo  de la lluvia, a caer, como jugo en un mantel de cumpleaños.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Marrón

Ni ésto, ni aquello, ni aquí nada deja de pasar
no pasa porque lo que pasa se va
y ésto no se va, ni en vos, ni en mí.
No se va, porque no tiene que irse
lo que se va, deja de ser eterno
lo eterno existe tan poco que deja
lo para siempre.
Para siempre es tan poco que deja
deja de ser.
Entonces, soy sin para siempre
porque para siempre no es.
Soy por que digo que soy todo ésto
que no es tuyo
que no es tuyo ni
tu madre que quiere
ser mi madre por compromiso
ni que te quiero porque por un te
te poseo y en el poseerte dejo que seas
y ojalá seas siempre, porque que seas es tan carnaval
con los brillos y las bombuchas y los pomos de espuma
y esa risa y esa rumba.

y esa risa y esa rumba y ese calor.

lunes, 8 de octubre de 2012

Zapato frío.

El eructo de las lentejas de ayer te da miedo
tanto que te haces pis en la cama
te meás hasta los tobillos. 
Amarillas tu piernas quedan seis días
por tu miedo a la lluvia.
Los ojos se me agrandan cuando me mirás
tanto que se salen de mi cabeza sumergidos en mocos,
la naríz desaparece, mi boca tiene pus.
Y me tenés miedo. 
A tu mamá le tenés miedo.
Pobre señora que sólo quería cocinar mondongo para vos,
con velas y vinos. 
Le tenés al vino miedo. 
Hasta gritás con el ruido de tus pedos.
Le tenés miedo a las sábanas.
No existen los monstruos, decís.
Y se te retuercen las tripas cuando 
en medio de la habitación con las luces apagadas, 
pisás uno de tus zapatos.
Tu mayor miedo
tu mayor
tú. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Hollín

Es que ando mojada, (sí, mojada). Por los charcos, por el sexo, por el shampoo, por las babas, por los platos.
Nada se seca con toallas aquí/aquí(aquí). Allí.
Hollín. Soy las altas cumbres de la ciudad.

Si me ahueco es para llenarme.
Si me ahueco es para inundarme.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Cúbito

Por ejemplo, en todos los rincones, donde decía miedo, leía cielo;
donde decía fuego, leía cielo;
donde decía  cuerpo, leía cielo;
donde decía mareo, leía cielo;
donde decía ciego, leía cielo;
donde decía cielo, me retorcía las vísceras rayando en el techo  ciego ciego ciego.

domingo, 19 de agosto de 2012

Azotes.


Empapada de lluvia, de soles, de inviernos calientes.
Hermosa embelesada, sedienta de giros.
Aspereza de manos y de labios, falta de ojos sabios-

Un poema crujiente como los huesos de un viejo,
enredado en el cabello de la noche,
baila conmigo ésta rumbita que hace berrinches en los oídos.

El cielo ya nunca está azul, te grité.

sábado, 18 de agosto de 2012

Sófocles

"Para los hombres, nada dura: ni la noche estrellada, ni las desgracias, ni la riqueza; todo esto de pronto un día ha huido."

Pensaba: Que pánico me da la ignorancia al futuro.

Pensaba: Qué pena me da que ni el pasado mantenga su peso. Que pánico me da recordar todo a minuciosa perfección. 

Si viajaste tanto, es porque no está acá (acá) lo que esperabas. Si viajaste tanto es por tu rapidez al huir. Entonces bon voyage para tu alma.

La liberté de la soledad me da cierto desparramado placer

.de ja de fli par.


domingo, 29 de julio de 2012

porque son las ocho de la mañana, estoy comiendo empanadas frias y creo que quiero quedarme dormida con vos al ladito mío

martes, 24 de julio de 2012

La risa del gato


Fijate que el frío de la noche empezó a gustarle a mis párpados; las luces amarillas, la petaca de whisky en el bolsillo del saco, los fasos en el borde de los labios, y el paso rápido como "yendo a la casa de mi abuela a comer tortas fritas cuando llueve".
De tanto andar caminando, entre el pasto congelado, encontré un gato blanco (blanco para no hacer contraste) con los ojos negros como luces de neón. En realidad (con ésta palabra quiero demostrar que antes estaba mintiendo), él me encontró a mi.
[No voy a hablar de la forma en que nos acercamos sigilosamente -ambos como putas-, esa ya es otra historia].
Pálidos y fríos, éramos la muerte de todos los crepúsculos; lejos del miedo, nos adentrábamos indagando entre los árboles buscando algún buen puente donde dormir y suspender el himno de los grillos.
Siete veces fue mi sombra, dibujando de maullidos el color de la luna que nos enfermaba con la fiebre de su risa burlona; pero... tú sabes, como siempre pasa con los gatos...

  • -puteá, mi amor, putea.
  • con gritos viscerales-

jueves, 19 de julio de 2012

¡Ojo! Somos seres solos.

Elena Anele, iba todas las mañanas al kiosko a comprar un paquete de cigarrillos, -los más baratos, por favor- y un chocolate blanco, de esos chiquitos con figuritas. Yo la escuchaba desde mi puerta cuando me sentaba a fumar antes del desayuno, y esperaba que lleguen los primeros rayos del sol a mis pies; siempre a las 8:36, llegaba con su pasito robot, en sus uñas una pintura roja sangre y los zapatos de cuero negro desataban altamente sus medias anaranjadas, la nariz roja como su bufanda y algo de lagañas en los ojos. Elena era muy blanca, y tan vieja que no miraba a nadie.
Yo, por ese tiempo, siempre tenía frío, los guantes se me llenaban de olor a humo, y los hombres me decían que dormían tranquilos en el olor de mi cuello.
Imaginaba siempre que Elena fumaría su último cigarrillo conmigo, pero la noche que  me senté junto a ella en el café, sólo pude decirle que estaba obsesionada con los nombres capicúa.

lunes, 9 de julio de 2012

Los no amantes del triángulo otoñal

Día 1. (él):
-Tengo que decírtelo. Me gustás mucho.
-(no puedo responder, estoy borracha y no funciona ya mi lengua, pero no imaginás cuánto me gusta cuando te sonreís así)
-¿No me vas a responder nada?
-No puedo.

Día fin. (ella): Un  viaje más escalofriante que la noche y por último, fumar escuchando los instrumentos de viento, temblando de miedo a que te conviertas en Otto, y yo no tener más remedio que ser Ana.

Porque así es como viven las Ana y los Otto, yéndose a buscar no sé que cosa, estirando la linea elástica jugando a que se corta. Como cuando tu pelo era rubio y yo me quedaba dormida mirando tus fotos un poco en tu colchón, y otro poco en el mío.

(el resto  lo guardo en un papelito que robamos del bar. 

E T E R N I Z A R (te).

sábado, 16 de junio de 2012

Alejando

  La última vez que lo vi, usé la metáfora del pájaro y la ventana, cerré la puerta del placard, lo miré a los ojos como pidiendo que se levante del sillón, camine rápido a comprar el pan para la noche, y no vuelva nunca.
Alejandro caminó 5 cuadras, y ahí sentí su recóndita manera/materia de "irse".
Siempre nos estábamos yendo; algunas veces yo me estaba yendo por los pasillos cuando él acababa de llegar al living, o él se iba a nadar cuando yo llegaba de ver el río, otras, nos íbamos tan juntos que dejaba vacíos los huesos.
La segunda vez que lo ví, habíamos llegado sin irnos, la combinación de mis rodetes y la capucha de su campera con sus dientes, encendía la tecla de los soles en los ojos.
Cuando girábamos el día con su bicicleta, yo me enamoraba perdidamente de él (nadie lo sabía)(ni siquiera yo), las ganas de que sus brazos quieran llegar con los míos a un besoabrazo de algodón de azúcar eran limpias y seguras. Qué lindas las manos de Alejandro. Qué lindos los ratos en los que me enamoraba. Qué lindo era el querer verlo en todos sus gestos.
  Sí, como mencioné en el comienzo del texto, nunca volvió de la panadería (nunca en forma corpórea), en éste día, si hablamos de materia, puedo decir mucho de su desmaterialización en los dedos (claro), y en los omóplatos, que se enfrían por la no-alejandrización de su piel que tan suave me ruborizaba tímidas las mañanas.
  Si hablamos de lo etéreo (o no tanto), él me legó el amor a Martín Piroyanski, una peli a medio ver, las almendras, un huequito más en el espacio donde guardo todos los huequitos y la alegría de un payamédico... Alejandro, era -ante todo- un valsecito escrito en una hoja de  papel reciclado, era un nadar entre la risa y el odio, era un sapito de papel en su metamorfosis a cenizas,  era una frase de Spinetta escrita en su pizarra que anunciaba nada para ver en mí después de un dormir juntos y cuidate del frío que te quiero mucho.
Alejandro/Alejando. Eso, desde que nací para Alejandro todo fue un alejarse, un saber del final, un saborear.
Un nacer.
Un punto seguido.
TODAVÍA: sinónimo de estar, de seguir. Sinónimo de ¡jajá, qué risa, qué hipócrita es! (puede ser, no?)

jueves, 17 de mayo de 2012

"No te conoce tu recuerdo mudo, porque..."

Desperté con los 39º sobre la piel, y con esa parte de piel de García Lorca, era el fundirse de las texturas de las pieles, entre las piedras en los ojos. Todo piel, todo miel, todo mal, todo bien.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Otoño de fideos y ravioles.

No apareces en la sopa, en el baño, ni en el mar,
no apareces en el chicle, en el cigarrillo a medias, ni en el bar-
Fijate que cuando camino sola la ciudad me corta las palabras y,
si me doy vuelta girando por sobre mi hombro derecho en todas las veredas, estás conmigo, leyendo Bukowski, fumando mi humo, con la cara verde y los labios hechos de vino.

Había espejos escritos con tinta negra que me despertaban despeinada y con olor a café que preparaste para mi, con tu manito en la taza amarillo pálido.

Hoy las manos frías desvalijadas,
y ya me olvidé cuantos lunares tengo,
y te cuento que incluso con los ceniceros llenos tampoco miro mi viejo cuaderno floreado, desde que borraste tus dibujitos ¿o los borré yo?


Curiosamente , encontré un poema, con tu letra doblada y chiquitita como hormigas, que nos traza entre el otoño...

lunes, 30 de abril de 2012

Equis.

  Me cae mal tu "buena onda", que seas "cool", que uses palabras como "okey", "sorry, nene" y "out" para afirmar imperiosa que estás a horario con la última moda y que sos "lo más".
 Me cae mal poner comillas para hablar de tu idiotez; me parece pelotuda tu risita de costado, tus zapatillas, lo que decís acerca de cualquier cosa (para que todos piensen que sos genial), tu nuevo corte de pelo me parece también pelotudo, tus camisas, tu forma de caminar, hasta tus amigos me caen mal porque son igual de idiotas que vos.
  Me cae mal que tengas las tetas chicas y recordar que alguna noche de las que dormías en mi casa como pollito mojado llegué decirte "ay, Julia, cómo me gustan tus tetas, son tan suaves y entran justo en el tamaño de mi mano"; ahora que me fijo no tengo las manos tan chicas y  odio haber amado hacerte sentir bien.
  Me cae mal saber que respiras lo mismo que yo, me cae mal encontrarte y que me saludes, me siento un mediocre respondiendo a tu saludo, pero claro, ¿qué voy a hacer, Julia, cual esperás que sea mi movimiento? ¿escupirte la cara y contarte lo asfixiante que me resulta saber que sos parte del mundo? Sí, ahora que lo pienso, si tuviera huevos para hacerlo, eso me libraría de próximos saludos y de un pseudo contacto físico entre tu mejilla y la mía.
  Me cae mal que te nombren, que la nueva amiga de mi amigo tenga tu mismo nombre, que otras palabras tengan las letras de tu nombre, que me guste dibujar la J (jota) en mis cuadernos y lo haga en forma inconsciente, pero con la mano tranquila.
 ¿Te acordas cuando en navidad me autoregalé unas gafas 3D para sentirte (cuando abría el álbum con tus fotos en mi computadora)  tangible y cercana aunque estuvieras a kilómetros? Verte... ah, eso sí que me cae como el culo, pero lo que es peor e irreductiblemente intolerable, es verte en otras personas cuando viajo en bondi, eso no me lo puedo perdonar y me hace sentir que me golpeo la cara contra un charco de barro, notando que soy igual o más pelotudo que vos.
 Y que seguís siendo mi punto J (jota).

viernes, 20 de abril de 2012

Subir.

¡AH! Eh... y... OH! UH!!!
Así, asá, con calor, con el frío, con las ansias, con el miedo, con la sonrisa impacto, con las manitos, con la manito en la espalda, con "sos pelotuda, pero tan linda..." con vos, sin vos, con vos y conmigo, conmigo todo el tiempo, con los pasitos por la vereda, con cuatro pasos, con dos, con vos, conmigo, camino, tranquilo, con ganas, con fiaca, con rodearte la cabeza, con mis brazos,  con golpearte, con cariño, con  jaja, con los ojos gordos, compartir, con pelotudez, con dolor de espalda, con nada donde pararse, con valijas,  sin paredes, sin sueño, con ganas de vislumbrarme dormida bolita en una estación cuando llueve, sin plata, sin zapatos, habiendo perdido el tren, pero con vos al abrazo.