domingo, 19 de agosto de 2012
Azotes.
Empapada de lluvia, de soles, de inviernos calientes.
Hermosa embelesada, sedienta de giros.
Aspereza de manos y de labios, falta de ojos sabios-
Un poema crujiente como los huesos de un viejo,
enredado en el cabello de la noche,
baila conmigo ésta rumbita que hace berrinches en los oídos.
El cielo ya nunca está azul, te grité.
sábado, 18 de agosto de 2012
Sófocles
"Para los hombres, nada dura: ni la noche estrellada, ni las desgracias, ni la riqueza; todo esto de pronto un día ha huido."
Pensaba: Que pánico me da la ignorancia al futuro.
Pensaba: Qué pena me da que ni el pasado mantenga su peso. Que pánico me da recordar todo a minuciosa perfección.
Si viajaste tanto, es porque no está acá (acá) lo que esperabas. Si viajaste tanto es por tu rapidez al huir. Entonces bon voyage para tu alma.
La liberté de la soledad me da cierto desparramado placer
.de ja de fli par.
Pensaba: Que pánico me da la ignorancia al futuro.
Pensaba: Qué pena me da que ni el pasado mantenga su peso. Que pánico me da recordar todo a minuciosa perfección.
Si viajaste tanto, es porque no está acá (acá) lo que esperabas. Si viajaste tanto es por tu rapidez al huir. Entonces bon voyage para tu alma.
La liberté de la soledad me da cierto desparramado placer
.de ja de fli par.
domingo, 29 de julio de 2012
martes, 24 de julio de 2012
La risa del gato
Fijate que el frío de la noche empezó a gustarle a mis párpados; las luces amarillas, la petaca de whisky en el bolsillo del saco, los fasos en el borde de los labios, y el paso rápido como "yendo a la casa de mi abuela a comer tortas fritas cuando llueve".
De tanto andar caminando, entre el pasto congelado, encontré un gato blanco (blanco para no hacer contraste) con los ojos negros como luces de neón. En realidad (con ésta palabra quiero demostrar que antes estaba mintiendo), él me encontró a mi.
[No voy a hablar de la forma en que nos acercamos sigilosamente -ambos como putas-, esa ya es otra historia].
Pálidos y fríos, éramos la muerte de todos los crepúsculos; lejos del miedo, nos adentrábamos indagando entre los árboles buscando algún buen puente donde dormir y suspender el himno de los grillos.
Siete veces fue mi sombra, dibujando de maullidos el color de la luna que nos enfermaba con la fiebre de su risa burlona; pero... tú sabes, como siempre pasa con los gatos...
- -puteá, mi amor, putea.
- con gritos viscerales-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)